Economía

¿Cómo lucirán los billetes y la moneda del nuevo cono monetario venezolano?

Le mostramos, le contamos a cuánto equivalen en dólares y qué se podría pagar con ellos hoy, aunque el bolívar no es la moneda predilecta. ¿Qué falta por saber?

Tiempo de lectura: 5 minutos

Caracas — Venezuela está encaminada hacia la tercera reconversión monetaria de su historia. Su moneda, el bolívar, perderá seis ceros (que sumarán 14 en total, durante el chavismo) y adoptará el apellido de “digital”, bolívar digital. Cinco nuevos billetes y una moneda comenzarán, así, a circular el próximo 1º de octubre.

Hay consenso en que se trata de una medida necesaria para simplificar operaciones cotidianas, el pago de impuestos y ciertos cálculos contables. De hecho, era una medida esperada. Pero hay dudas con respecto a su efectividad, sobre todo para atacar el problema de fondo: Venezuela suma ya cuatro años en hiperinflación. Es es el segundo proceso de este tipo más largo en la historia, después del que vivió Nicaragua entre junio de 1986 y marzo de 1991.

A menos de dos meses de que se implemente esta nueva medida, falta aún mucha información. Pero al menos el Banco Central de Venezuela (BCV) divulgó como lucirán los billetes y la moneda del nuevo cono monetario.

Se los mostramos y le contamos cuál será su valor equivalente en dólares y para qué servirían.

El de mayor valor

Es el de 100 bolívares y equivale a casi 25 dólares, de acuerdo con el tipo de cambio oficial de este miércoles 11 de agosto.

Con ese billete, hoy, se podrían comprar algunas cosas en cualquier establecimiento de una de las cadenas de supermercados más importantes del país:

  • 1 kilogramo de leche en polvo
  • 500 gramos de carne de res en bistec
  • Un cartón de 30 huevos
  • 1 kilogramo de harina de maíz blanco de la marca líder en el mercado
  • 1 kilogramo del arroz más barato
  • 1 kilogramo de azúcar
  • 500 gramos de café
  • 1 litro de aceite de maíz
  • 500 gramos de la pasta más barata
  • 1 paquete de galletas tipo “María” de la marca líder en el mercado

En su mayoría, se trata de productos regulados, es decir, que están incluidos en una lista de 27 productos básicos con “precios acordados” por las autoridades.

No todos, sin embargo, se pueden dar el lujo de hacer un mercado así. En Venezuela, el salario mínimo equivale a menos de 2 dólares. De hecho, esta semana, el Centro de Investigaciones Populares reveló que se necesitan 162 salarios mínimos para poder pagar la canasta alimentaria de una familia de 5 miembros, pues su valor, según cifras extraoficiales -las oficiales no se han divulgado en años- es de 303 dólares.

El que le sigue

Es el de 50 bolívares y equivale a poco más de 12 dólares, también según la tasa de cambio oficial de este miércoles.

Con ese billete, hoy, se podría comprar lo siguiente:

  • 1 kilogramo de leche en polvo
  • Un cartón de 30 unidades de huevo
  • 1 kilogramo de harina de maíz blanco de la marca líder en el mercado

El tercero

Sigue el de 20, que equivale a casi 5 dólares, siempre según la tasa de cambio oficial de este miércoles.

Con ese billete, hoy, un venezolano podría comprar en un supermercado lo siguiente:

  • 1 pollo entero congelado

Le sobrarían algunos centavos.

El de 10

Equivale a casi 2,5 dólares, según la tasa oficial de cambio de este miércoles.

Con ese billete se podría comprar:

  • 1 kilogramo del arroz más barato
  • 1 paquete de galletas tipo “María” de la marca líder del mercado

El de menor valor

Finalmente está el billete de 5 “bolívares digitales”, que equivalen a poco más de un dólar, según el tipo de cambio oficial de este miércoles.

Con uno de estos, habría que escoger uno, entre cualquiera de los siguientes productos básicos: azúcar, harina de maíz o arroz. A lo sumo, le quedarían al consumidor 25 centavos.

La moneda

Tendrá un valor de 1 bolívar, que equivale a 0,24 centavos de dólar.

Servirá, básicamente, para los vueltos en los supermercados, por ejemplo, en el caso de que se pague un kilogramo de harina de maíz con el billete de 5.

¿Cuántos realmente los usarán?

Esta es la pregunta del millón.

Según el más reciente estudio de dolarización de la firma Ecoanalítica, el promedio nacional de transacciones realizadas con otras divisas diferentes al bolívar es de 67,1%.

La cifra representa un aumento de 2 puntos porcentuales en relación con los resultados de noviembre pasado, y casi 27 puntos más de los que reflejó el primer estudio de la firma sobre el tema, efectuado en marzo 2019, cuando alrededor de 40 por ciento de pagos se hacía en una moneda diferente al bolívar.

(Le puede interesar: ¿Por qué para muchos en Venezuela el bolívar ya era ‘digital’?)

“El bolívar se está como guetisando, se ha vuelto una moneda de gueto, está desapareciendo como forma de pago efectiva de cualquier transacción venezolana que sea sustancial, está siendo relegado a unas esferas de la economía, básicamente de la parte del margen, de la poca economía funcional que queda en Venezuela”, explicó esta semana el economista Omar Zambrano a los miembros de la Asociación de Prensa Extranjera de Venezuela (APEX, de la que Bloomberg Línea forma parte).

Por ejemplo, los bolívares se utilizan hoy para el pago del pasaje de autobús o la gasolina en las estaciones de servicio con precios subsidiados, en las que hay que hacer filas de horas, si no días, para poder abastecerse.

A juicio de Zambrano, los únicos agentes que están usando bolívares para sus transacciones son los de la población más excluida, entre ellos los asalariados y pensionados del sector público (2,4 millones de empleados y unos 5 millones de adultos mayores, respectivamente), y todos aquellos sin posibilidad de insertarse en el mundo dolarizado. Según las cifras que maneja este economista, entre 30 y 40% de los venezolanos solo recibe bolívares y más de la mitad de los salarios tiene algún grado de dolarización.

“Es una reconversión que llega sobre una moneda que todo el mundo ha repudiado y nadie está utilizando. Si antes la medida no era demasiado consecuencial, ahora mucho menos”, dijo Zambrano, quien vaticina que, si la inflación de los próximos meses es igual a la inflación promedio de los últimos 24 meses, en menos de tres años el bolívar recuperarará los 6 ceros que perderá en esta reconversión. “Típico de una economía que no tiene ningún ancla nominal”, acotó.

(Le puede interesar: Extraoficial: Venezuela vuelve a registrar inflación mensual de dos dígitos)

En su comunicado, sin embargo, el BCV insistió que seguirá atendiendo la emisión del bolívar en su expresión física: “Convivirán el bolívar físico y el bolívar digital en un proceso dirigido a rescatar su fortaleza y su referente como expresión de nuestra economía”.

Faltan detalles

Más que el aspecto de los nuevos billetes y de la moneda, a ciudadanos y economistas les está haciendo falta información sobre cómo se va a operacionalizar el bolívar digital.

“No se sabe exactamente si es que van a implementar unas billeteras digitales, algo así como que la gente va a empezar a recibir en sus billeteras digitales unas asignaciones por sus salarios”, dijo Zambrano, esta semana, en su conversación con los corresponsales.

Nadie sabe exactamente cómo es que funciona esto del bolívar digital

—  Omar Zambrano

En su comunicado, el BCV se limitó a decir que habrá una “transformación de la moneda nacional en su formato digital”, y que su popularización será a través de medios de pago electrónicos “nuevos y existentes”. En este sentido, destacaron que Venezuela había venido adelantando un proceso progresivo de modernización de sus sistemas de pago “para la ampliación del uso del bolívar digital de manera inmediata”.

(Le puede interesar: Lo que adelantó Maduro sobre las nuevas medidas para el bolívar)

A finales de julio, Maduro había adelantado que se combinaría la moneda local con otras divisas, criptomonedas y el petro.


Andreína Itriago

Andreína Itriago

Periodista venezolana (UCAB, Caracas) con maestría en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización (URJC, Madrid) y postgrado en Community Manager & Social Media (UB, Barcelona). Suma quince años de experiencia en importantes medios de su país y del mundo. Más recientemente, corresponsal de EL TIEMPO. Profesora universitaria desde 2011.