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¿Cómo fue el día antes de la tercera reconversión monetaria en Venezuela?

Muchas colas, nerviosismo y lluvias caracterizaron la jornada caótica en Caracas.

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Caracas — No es la primera vez que los venezolanos nos enfrentamos a una reconversión monetaria.

De hecho, es la tercera vez que lo hacemos, en trece años.

El nerviosismo, usualmente, comienza con el anuncio. Luego baja y vuelve a aumentar a medida que se acerca el día.

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Sucedió entre 2007 y 2008. Sucedió en 2018. Y sucedió este 2021.

Esta vez, sin embargo, el contexto es diferente. En Venezuela circulan más dólares que bolívares en efectivo. Cinco veces más, según la firma Ecoanalítica. Además, casi siete de cada diez transacciones se hacen en dólares, según la misma firma.

Aún así, cuando el Banco Central de Venezuela confirmó lo que Bloomberg ya había adelantado, que eliminaría seis ceros a la moneda, hubo quien manifestó haber tenido algunos problemas para deshacerse de los pocos bolívares que tenía: comerciantes que no los querían recibir, por ejemplo, en los días posteriores al anuncio.

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Pero, con los días, la angustia pasó. Hasta esta semana, una en la que, además, hay flexibilización de la cuarentena, por lo que de por sí se esperaba mayor movimiento que en las semanas de cuarentena “radical”. Pero el de esta semana fue mucho mayor que cualquier otra “flexible”, sobre todo este jueves.

Nada más entre la tarde del miércoles y la mañana del jueves, el promedio del dólar en el mercado negro subió 7,67% para ubicarse en 4.810.438,43 bolívares por dólar estadounidense. En todo el mes de agosto, el Observatorio Venezolano de Finanzas calculó que el tipo de cambio se depreció en 2,7%.

El ajuste que tuvo el tipo de cambio hoy puede tener que ver con el nerviosismo sin base técnica ni económica de la reconversión, pero también con base en el fenómeno de apreciación que va a ser inevitable”, nos había dicho, en una conversación al final de la mañana, el reputado economista y profesor José Manuel Puente a los miembros de la Asociación de Prensa Extranjera de Venezuela.

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Así, con el dólar a casi 5.000.000 salí a la calle temiendo lo que me esperaba: personas buscando gastar sus bolívares por la reconversión y la devaluación.

No me había alejado 2 kilómetros de casa cuando empecé a ver colas de carros, principalmente alrededor de las estaciones de servicio (que colapsaban urbanizaciones enteras), pero también en la principal autopista de Caracas, la Francisco Fajardo, en zonas comerciales y residenciales, de este a oeste.

A la 1:00 pm hubo una nueva actualización del precio del dólar y sucedió lo que se temía, pasó la barrera de los 5.000.000. De hecho, subió 4,65% y se ubicó en un promedio de 5.035.381,00 bolívares por dólar estadounidense.

Más temprano, el profesor Puente me había dicho que era de esperar que pasaran meses o años con los dos conos monetarios coexistiendo. Sin embargo, acotó: “Por supuesto, el billete de 1 millón (el de mayor denominación del cono monetario actual) solo sirve para poder pagar gasolina en bolívares y ya está desapareciendo”.

Impulsada más por el creciente tipo de cambio, que por la reconversión, busqué salir de los pocos bolívares en efectivo que teníamos en casa: 19.000.000. Puede parecer mucho, pero, según el cambio oficial, mi presupuesto equivalía a poco más de 4 dólares, y según el paralelo, a poco menos de eso.

Para mi sorpresa, pude deshacerme de ellos rápidamente: entre la panadería, la farmacia y el estacionamiento del centro comercial que visité. En los tres sitios me los recibieron sin problema. Incluso, pude pasar mi tarjeta de débito en dos puntos de venta para completar los montos, pues solo tenía billetes de 1.000.000, y en dos de los sitios no tenían cambio para la diferencia.

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Pero no todos tuvieron la misma suerte. Durante la jornada, el encargado de una fuente de soda me contó cómo uno de sus proveedores no les quiso despachar mercancía esta semana, por la reconversión.

También pude conocer testimonios de amigas en el exterior que no quisieron enviar remesas a sus familiares en estos días, por temor a que perdieran el dinero, sobre todo con el antecedente de las recientes fallas en las plataformas de dos bancos públicos.

Al final de la tarde, decidí salir a echar gasolina, imaginando que las colas habían bajado un poco. No fue así. Tras hacer más de una hora de cola bajo una fuerte tormenta, en una de las estaciones de servicio de la urbanización Las Mercedes me dijeron que ya no estaba funcionando el punto de venta y que solo recibían dólares. La interrupción de la banca, sin embargo, no estaba prevista sino a partir de las 8:00 pm y hasta las 6:00 am del viernes.

Como decimos acá, amanecerá y veremos qué trae consigo el bolívar ‘digital’.

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Andreína Itriago

Andreína Itriago

Periodista venezolana (UCAB, Caracas) con maestría en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización (URJC, Madrid) y postgrado en Community Manager & Social Media (UB, Barcelona). Suma quince años de experiencia en importantes medios de su país y del mundo. Más recientemente, corresponsal de EL TIEMPO. Profesora universitaria desde 2011.